Internet y Negocios
Los taxistas de la capital egipcia organizaron recientemente protesta en varios puntos de El Cairo para que el Gobierno tome medidas contra las nuevas compañías de taxi nacidas en Egipto como la estadounidense Uber o la emiratí Careem. Además de Uber y Careem, también han empezado a operar en El Cairo, otras empresas, como la egipcia Ousta.  Estas compañías compiten entre ellas y prestan servicios a precios bajos para atraer a más clientes, mientras el taxi tradicional (de color blanco) siente que se ha quedado fuera de la competición. Para Douglas, un turista estadounidense de 60 años, usar Uber es “más fácil”, no solo por la tecnología, “sino porque es más seguro” y porque es fácil ir a cualquier lugar sin hablar árabe. “En Uber ofrecemos una tarifa baja. La empresa se lleva el 20 por ciento del precio del trayecto recorrido mientras que el chófer gana el 80 por ciento”, dijo Mahmud Baiumi, que comenzó a trabajar con Uber hace dos meses después de un año buscando infructuosamente trabajo tras licenciarse en Comercio. “El trato en todos los aspectos es muy respetuoso”, asegura Baiumi, antes de apuntar que recibió formación y pasó varios exámenes de conducción en la empresa antes de comenzar a trabajar. Según él, esto garantiza un buen servicio a los clientes, además de la seguridad que ofrece la plataforma a los usuarios, al proporcionarles los datos del conductor. Esta es la razón, según este taxista, por la cual “la mayoría de sus clientes son mujeres que quieren evitar el acoso que sufren por parte de algunos chóferes de los taxis blancos”. Ante las continuas protestas de los taxistas, el primer ministro egipcio, Sherif Ismail, anunció la semana pasada la formación de un comité, que todavía no se ha pronunciado sobre la cuestión.
0