Innovación
La sociedad belga de marketing digital Newfusion implantó un chip bajo la piel de sus empleados. El dispositivo funciona como una llave de identificación capaz de abrir puertas o acceder al computador. Específicamente fueron 8 trabajadores los que voluntariamente se dejaron implantar este microprocesador que tiene el tamaño de un grano de arroz. La idea es que esta tecnología subcutánea reemplace a las tarjetas de identificación. “Nadie está obligado. Se trata de un proyecto lúdico. La idea proviene de un empleado que a menudo se olvidaba su tarjeta”, explicó a la cadena de televisión belga “VRT” el director de la empresa, Vincent Nys. Los trabajadores que no quieran someterse al implante, pueden utilizar un anillo que cumpla la misma función. Se trata de un avance tecnológico que experimentó en 1998 el científico británico Kevin Warwick, cuyo prototipo se puede contemplar en el Museo de Ciencia de Londres.
0